21.11.09

Colección Verano

Damas y caballeros, se viene la última lectura del año. Campeando las tormentas y las altas temperaturas, las turbulencias aéreas y los embotellamientos de las autopistas, cuatro escritores desembarcan el jueves 10 de diciembre a las 20:30 hs. en el bar de La Tribu. La noche pinta imperdible: las crónicas refrescantes de Margarita García Robayo, la delicadeza fluvial de los relatos de Ana Cerri, el tún-tún musical de los poemas de Mariano Dubín, y la narrativa salvaje de Miguel Angel Molfino, venido especialmente desde el Chaco.
Margarita García Robayo, nació en Cartagena, Colombia, en 1980. Desde 2005 vive en Buenos Aires, donde escribe la columna “La ciudad de la furia” en el diario Crítica de la Argentina. Para la edición digital de Clarín, creó el blog “Sudaquia: historias de América Latina”, y colaboró en revistas de crónica como Soho y Gatopardo. En su ciudad fue columnista de cine, profesora de análisis fílmico y coordinadora de proyectos en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza (Planeta, 2009) es su primer libro.
Ana Cerri nació en 1947, en Rosario, y se crió en Soldini, sur de la provincia de Santa Fe. Fue directora de un psiquiátrico en San Fernando, donde reside actualmente. Es traductora del italiano. Hasta el momento su obra permanece inédita. En Cuentos para escuchar, Diana Bellessi lee dos relatos suyos: “El llanto” y “Concierto”. Los invitamos a disfrutarlos. Pinchen acá.
Mariano Dubín, escritor y profesor en Letras de la Universidad Nacional de La Plata. Ha escrito ponencias y artículos para distintos congresos y revistas nacionales e internacionales sobre cultura popular argentina y teoría literaria. Ha desarrollado distintos talleres literarios en barrios de la zona del Plata (San Carlos, Ringuelet, Berisso). Como poeta ha publicado dos poemarios: Con los pasos de la mala vida (metele cumbia guachín!) (2006) y La razón de mi lima (2009). Administra el blog: http://www.larazondemilima.blogspot.com/
Miguel Angel Molfino, nació en 1949 en Saladillo, se crió en Resistencia, Chaco, donde reside actualmente. Exilado varios años en México. Narrador, cuentista, periodista y publicista multipremiado. Autor de libros de cuentos como El mismo viejo ruido y Prosas escogidas, y de poemas, el más reciente La mágica aldea del crepúsculo (falsos haikú).

15.11.09

Splash!

Estamos trabajando en la Colección Verano
Jueves 10 de diciembre, 20:30 hs.

10.11.09

Todas las brujas todas

Hechizados

9.11.09

Bienvenida de las Brujas

video video de Rusi Millán Pastori

7.11.09

más...

Hernán Lucas es poeta, vino a Carne a leer y organiza el ciclo Humbert Humbert, pero además es uno de nuestros más fieles seguidores, con asistencia casi perfecta. Alejandra: me pedís palabras acerca de la noche, sin embargo esa experiencia son pájaros que quieren seguir volando, y se resisten a posarse en frases. Te mando este poema escrito horas de después de la lectura. Noche de Brujas en La Tribu //Todo y sobre todo lo líquido/ es de aire de sol en octubre,/ cambio de estilo que deja indecisas,/ luz en la boca,/ el agua, la cerveza, la noche del café.// . . . Lucas Soares también es poeta y también organiza las lecturas de Humbert Humbert, este año Paradiso le publicó el poemario Mudanzas. hermosa noche, carne argentina! desde el video de presentación al esquema 3-3, que funcionó como un atrapante floreo poético y conversación generacional abrazo

6.11.09

Otros conjuros

Aquí palabras de Juan Fernando García, poeta amigo de la Carne, que nos hizo conocer la poesía de Niní Bernardello y a la misma Niní. También leyó hace un par de años en el ciclo y trajo la espalda plateada del nadador de su libro Todo, la infancia en Necochea de La arenita, las imágenes de su Ramos generales.

Pocas veces sucede lo que sucedió en la “Noche de Brujas” de Carne Argentina. En los años que hace que transito por ciclos –incluidos los que alguna vez organicé– nunca vi público tan emocionado. Tres poetas enormes vinieron a dar de sí, en ese nosotros que arrastra a quienes escuchamos, lo mejor de su producción actual. Compañeras de rutas y de vidas, Diana Bellessi, Irene Gruss y Niní Bernardello desplegaron sus voces en una mesa que, entretejiendo paisajes y soledades, se atisba como uno de los momentos memorables que la generosidad de Julián, Selva y Alejandra atesorarán como recompensa de estos días. En ese tráfico de lo público y lo íntimo, vibra la pared de Gruss, saltan aún en la estela de la memoria las cabritas isleras de Bellessi y brilla la carta que Bernardello abrió desde su lejano Río Grande, para volver a demostrarnos que es una de nuestras mejores poetas. Y las tres lo son.

Vibraciones, ecos amorosos, celebro lo dicho en Poesía, magistralmente. Juan Fernando García.



2.11.09

Los Conjuros del Público

Otro de los encantos poderosos de la Noche de Brujas fue la presencia, del lado del público, de muchxs poetas. Aquí, palabras de Osvaldo Bossi, que hace un par de años participó de nuestro ciclo con su hermosa producción y de quien la editorial Bajo la Luna acaba de editar su nouvelle Adoro.

Gracias por organizar un evento tan maravilloso, y poco frecuente, en los recitales de poesía. Me refiero sobre todo, a la calidad (y calidez) de las poetas invitadas, que hicieron de esa Noche de brujas un puro hechizo para todos los que tuvimos la suerte de estar ahí. Eso de reunir a poetas de una misma generación (en dos bloques distintos) me pareció una idea muy potente, ya que nos perimite disfrutar, como espectadores, de esos duelos (cariñosos) de espadachines, en donde sin lugar a dudas se sacaron chispas. Felicitaciones. Todo mi cariño. Oswald.



1.11.09

Bernardello/Bellessi/Gruss



Romana/Muschietti/Walfisch




29.10.09

Carne Viva

Niní lee los últimos versos de la noche, esos escritos con el fuego de su casa en Río Grande. Diana la mira desde el centro, sus ojos serenos de sorpresa, de haberse topado con las pupilas rectangulares de una cabrita joven en el monte del Delta. Irene apaga el ventilador de las páginas de su mano, de esa pared con que abrió la lectura: Evita vive. Niní lee los últimos versos de la noche, el cuento de ese sobre excedido por la puntilla, una carta de simientes que le manda la gemela del sueño. Irene marcial, de airado rojo y negro, descansa en la escucha del poema dedicado, aplaude cuando termina el oficio. Diana en el centro, mira hacia delante: una platea atenta como ellas. Algo sucede en el chiste de esta noche de brujas. ¿Moreira que se cuela en una imagen de la que sólo se divisan las hilachas negras de un poncho anudado en el brazo que termina en facón? ¿El muro se levanta entre nosotros y sucede sus grafittis como fotogramas de la película de lo que no entendemos? ¿Es el pelo blanco de la poeta en el monte, una imagen que también se escapa, como los animales de un corral equivocado saltando la tranquera que divide el escenario del patio de butacas?


De Buenos Aires a Río Grande, de la distancia de los años, o lo que puede medirse como el espacio entre las columnas de una construcción de escritura única, el edificio comunitario que se levanta con la poesía de las históricas, las nuevas. Eso que sucede a la Carne, a veces, es presente constante. Está escrito.



25.10.09

Knock out de Poesía

Hay un mito que cuenta que el viajero que llega a Florencia sufre una especie de surmenage (lo que a partir del imperio de la grasa de los 90 se llamó pico de estrés) por la exposición ante la cantidad de obras de arte desparramadas por la ciudad. Algo así nos pasó a los Carne, exhaustos después de la noche del jueves, en que las poetas nos sacudieron un violento cross de mandíbula del que quedamos, todavía en esta tarde de domingo y Boca/River 1 a 1, fuera de juego. Lo bueno que tiene organizar un ciclo en el que uno se abstiene de leer es que, a un cierto punto, se es público, se asiste a la lectura sin más que hacer que disfrutar de estar ahí, en medio de la conmoción. La pared de Irene. Las jóvenes cabras de Diana. La droga dura en la que se convirtió Niní para nosotros, (introducida por el querido dealer poeta, amigo de la casa, Juan F. García.) Cecilia, Florencia y Clara. El público con los ojos estallados, las caras nuevas de los que se acercaron por primera vez, la de los amigos de siempre, en fin. La Noche de Brujas pasó y nos dejó en medio del encanto, en medio de algo que queremos hacer durar, aunque eso nos distraiga y demore cada una de nuestras ocupaciones.

22.10.09

Que las hay, las hay... y esta noche salen todas juntas!!!

Fuera del catálogo de las colecciones habituales, Noche de Brujas es una cita con las que representan a la escritura de las últimas décadas. Y nos llena de orgullo que Diana e Irene nos acompañen a recibir a Niní Bernardello, que viene a nuestro aquelarre desde Tierra del Fuego.

Salud querido público, la semana que viene arden las brasas bajo el caldero.

N o c h e d e B r u j a S

. . DIANA BELLESSI

. . . NINÍ BERNARDELLO

. . . IRENE GRUSS

. . . CECILIA ROMANA

. . CLARA MUSCHIETTI

. . FLORENCIA WALFISCH

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jueves 22 de octubre, 20.30 hs. bar de FM La Tribu Lambaré 873 entrada gratis

13.10.09

Florencia Walfisch

la devoción desconsolada. lo que hay en mi raíz no lo tengo del todo. donde quise abrir mundo la corriente despedaza. huellas de mar sobrepuestas al dibujo de las olas. fondo latente hecho de oscuro. corriente trae amebas, algas, hipocampos. quizás también empuña la fe conque brota una planta en el desierto.

Clara Muschietti

este no es el tiempo de las grandes ligas/los pies contra la alfombra/escucho algo sobre los vientos huracanados que azotan/la Florida/ni siquiera puedo imaginar/la Florida/un viento huracanado sí/algo parecido a la conciencia.

Cecilia Romana

¿Dormís, Vega?/Porque soñé que me regresaban tus huesos./Los tiraban como balones sobre el agua./Grité: no así. Guárdense de voltear/sus libros en el río. Guárdense/de la saña de una mujer pelirroja./Y los tiraban igual./Me desperté para contarlo pero he vuelto a dormirme./de Arroyo Vega 

10.10.09

Carne Engualichada

NegritaN o c h e d e B r u j a S
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DIANA BELLESSI
Dios mío, se abre/el instante consagra/ la rosa en el aire/ pequeña y perfecta/ es boca entreabierta/ de un pálido ámbar/ de belleza innombrable/ ¿Pulverizarse? No,/ tan sólo entregarse/ volvernos la rosa.// Enero
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NINÍ BERNARDELLO
(d e s d e T i e r r a d e l F u e g o)
¿Quién fueras aquí?: un rumor, un insecto solar/ un rubor, un abrazo, un silbido./ ¿Quién fueras aquí?: un grito, un arrebato, una luz, un gemido, un puñal certero./ ¿Quién fueras aquí?: una embarcación,/ una tela en el viento, una llama, o escritura./ ¿Quién eres?: una línea, un hueco, un espacio,/ un vértigo.// (de Copia y Transformaciones)
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IRENE GRUSS
Conté con los dedos de mi mano/ las veces que tuve, no las que amé./ Las yemas de los dedos/ se quedaron mirándome, las líneas/ de la mano rieron (¿amé/ lo que tuve? ¿Quise decir/ quiero un poco/ de esto o de aquello,/ gané, perdí semejante/ generosidad?)./Ahora que me aferro/ a lo que tengo -como a un poco/ de nada-,/ veo líneas que una burla desecha,/ y lenta, tiernamente abro/ el puño, dejo caer/ la arena, vuelvo a tomarla.// (de Solo de contralto)

6.10.09

Noche de brujas

Hay algo que se ha escurrido de la tradición, un quiebre en la transmisión que miente soledad a los que quieren aventurarse. Mujeres y varones que salen a la caza de lo propio con falso convencimiento de exilio, como si no fueran parte de un sistema único, de una nación, de su propia historia. Se ven las palabras que faltan pero hay más que rastros, más que versos de Alfonsina; hay más que las líneas entrecortadas y más que todos los rosales inquietos. Hay mucho más que eso detrás y más allá, por debajo y en el reverso, en el mismísimo anverso encandilado de la existencia. Existe lo oculto de sí mismo, los lazos entreverados de la sangre derramada, los relatos silenciados y los de representación demasiado exclusiva. Hay algo que trepida siempre, mientras la vigilia participa de la ilusión de lo ordinario. Están las matrices gestando, reuniéndose aún cuando no se sepa. Están cicatrizando, dando su saber nocturno al río de lo compartido. Es necesario hacer sonar los llamadores y disponer las ramas para el fuego: cae la noche subtropical y aparecen las que practican su pócima desde hace mucho y las que aprendieron de sus enseñanzas, la trama de la historia que certifica que sí hay una pertenencia, una lealtad posible. Llegan las Brujas a Carne Argentina, comienza a ensoparse la magia del caldero, arden las brasas.

27.8.09

Mariana Suozzo

Si en medio de la noche se dispersa el humo y en la cama hay bichos bolita o en el sueño arañas, si encendés la luz y todas las habitaciones de la nave permanecen oscuras el incendio puede pasar desapercibido en la luz de otros fuegos porque en el sueño hubo bichos y en la cama arañas y muchas veces encendiste la luz y todo permaneció oscuro pero nunca algo en tu habitación ardió. [...]
Mark en el espacio, de editorial Huesos de jibia

26.8.09

Carlos Moreira

[...] Mire, volviendo a lo nuestro, señor. A todos los voluntarios, a todos los que se nos ocurrió la infausta idea de trabajar para la comunidad, porque tenemos una poderosa vocación en ese sentido, siempre se nos atribuye un pasado de sinsabores. Es una leyenda que consiste en haber sobrevivido a una gran catástrofe personal. preferentemente de índole amorosa, para luego entregar nuestro destino a una causa humanitaria, si no redentora, sí desinteresada. Lo piensan todos. No sé de dónde surgió la ocurrencia. Siempre, hay alguno al que, por ejemplo, ayudándolo a huir de su habitación en llamas, piensa de mí "¡pobre solterón!"... mientras, a duras penas, lo acarreo sobre mis espaldas... Bienvenida la inmensa fortuna de no estar a la espera de agradecimientos y retribuciones. Yo no lo estoy. Creo que el verdadero amor por el otro es práctico. Uno lo cumple y luego se marcha, retoma el camino sin la fantasía de que un sentimental chistido a nuestras espaldas es inminente, y que nos será devuelto con creces lo que habíamos dado hace un instante. [...]
El pueblo de los ratones, editorial Paradiso.

25.8.09

Juan José Becerra

La primera señal es la de que en Asunción no hay nada. Nada de nada. Me lo habían dicho y me pareció comprobarlo al llegar. Podían verse los huecos de esa nada en su toponimia insuficiente, en los silencios que invadían las calles en oleajes discontinuos y en sus habitantes, indiferentes al arte ciudadano de reportar mitos. De la actualidad móvil e ilegible de la ciudad, por la que se escurría sin ninguna precisión la historia del Paraguay y el sentido patriótico que le da relieve turístico a todas las naciones, me fueron llegando algunas partículas transmitidas por un taxista según su modo paraguayo de narrar. Un canto suave, alejado de cualquier afirmación, como recordándome que la realidad es, en el fondo, una conjetura a la que se le tiene fe [...] ¿Acaso no es preferible un país de barro a un país de piedra?, en la revista Transatlántico.

24.8.09

José Gabriel Ceballos

Tía Chelita era blanca, oh, tan blanca como gorda, una gorda de talco.
A veces me vuelve este recuerdo: ella está en la tertulia vespertina, en la sala que madre reservaba para ocasiones especiales. Sé que es allí pues esas reuniones ocurrían siempre allí mientras permanecían tía Chelita y tía Olimpia (venidas juntas desde Concordia; la segunda, viuda de un gendarme), y por el cortinaje donde se dibujan rectángulos de luz y por los muebles. Anochece, seguramente. La penumbra funde las formas pero tía Chelita emerge nítida por su blancura. Luego, ella sola queda visible; los ojos brillantes, los labios muy rojos en un movimiento intermitente que cada tanto también le frunce la nariz recta y pequeña, sin relación con los formidables cachetes. Entiéndase: digo blancura y no palidez, una blancura que un rodete negrísimo hacía aun más blanca [...] Mariposa azul, en Fabulario de Buenavista.

21.8.09

Shhshhshh...

¿Qué hacemos con tanta primavera como estalló anoche en La Tribu? Ustedes, queridos amigos, sabrán guardar el secreto hasta el 21 de setiembre; traten de seguir con sus vidas y aparentar que seguimos en invierno. Cuando se queden solos, saquen del placard alguna de las ropas que llevaban anoche, sacudan la prenda en cuestión y déjense embriagar otra vez por los néctares primaverales, las purpurinas, los pétalos, los perfumes florales, los aromas de las hierbas salvajes. Déjense acariciar por la mariposa azul de Ceballos, sientan la brisa del río al paso del récordman Laiácono; anímense a flotar otra vez en el espacio con Mark y Mariana Suozzo; déjense atravesar por el calor pegajoso de la Asunción de Becerra; y si ven algún ratoncillo en la casa, escuchen con suma atención al pequeño bigotudo porque, quién sabe, Moreira hable por su boca y, entonces, valdrá la pena escuchar a ese ratón.
Estamos agotados y felices. Agradecidos con ustedes que siguen llenando el bar y encerrándose con nosotros dos o tres horas para celebrar la poesía y la narrativa. Y profundamente conmovidos por la generosidad de los cuatro escritores que nos acompañaron anoche.
Pronto verán fotos y videos de la Colección Primavera. Ahora, por favor, déjennos dormir una siesta!

19.8.09

Esta Noche en La Tribu [...]

Ciclo Carne Argentina presenta Colección primavera Juan José Becerra/Mariana Suozzo/Carlos Moreira ...y desde Corrientes José Gabriel Ceballos hoy 20.30 Bar de La Tribu [Lambaré 873] Entrada gratis

El visitante

Conocí los relatos de Ceballos hace más de 10 años. Entonces yo vivía en Paraná y Juan Menneguín (uno de los mejores poetas de Entre Ríos y, sin dudas, el mejor de los nacidos en Concordia) que dirigía la editorial Río de los Pájaros y sabía de mi inclinación a la narrativa, me regaló varios libros de cuentos editados por su sello. Entre ellos tres de Ceballos: Ángel de la guarda, Interior de los pájaros, y Allá siempre baila la muerte (¿no es un título hermoso?). Menneguín me advirtió que leyera con especial atención a Ceballos.
En esa época yo creía: a- que para ser escritor había que vivir en Buenos Aires; b- que debía borrar todo rastro de provincianismo si quería que mis relatos fuesen "universales".
Gracias a Ceballos, desterré esas dos ideas absurdas de mi cabecita tonta. Ceballos, un escritor que se me develaba enorme y maravilloso, vivía en Alvear, un pueblito correntino en la frontera con Brasil, y esos relatos que tanto me encantaron estaban escritos desde y con el corazón de la Argentina profunda: hombres viejos que rejuvenecen solazándose en el amor de una jovencita que podría ser su nieta, personajes de la mitología del nordeste como el yaci-yateré haciendo tratos con capataces de estancia, contrabandistas, asesinos a sueldo, la travestti reina de los carnavales que huye del pueblo con un viajante.
Cuando terminé de leer sus libros, le escribí una carta a Ceballos en la que le hablaría, seguramente, de mi admiración. Nunca mandé esa carta y hace unos años la encontré adentro de uno de los libros: estaba escrita a mano con la letra que tenía en esos años, bastante más legible que la que tengo ahora que, excepto las notas del supermercado, no escribo a mano nunca. Esta tarde volví a buscar esa carta, esperaba que estuviera allí todavía, esperaba poder entregársela en mano a su destinatario, mañana, con doce o trece años de atraso. Pero se ve que alguna vez presté sus libros y la guardé en otra parte. O que la tiré, mujer de poca fe, pensando que nunca iba a cruzarme con Ceballos en esta vida. Es una lástima.
Hace unos años, una noche, íbamos con mi novio en el auto y puse la rock and pop, un programa de esos nocturnos que creo que conducía Alejandro Lingentti: estaban entrevistando a un escritor y ese escritor era Ceballos, que había ganado un premio muy importante en España. Escuché el resto de la entrevista con la alegría de quien reencuentra a un viejo amigo, después de mucho tiempo, flotando en el éter. Esa noche, Ceballos estaba en Buenos Aires igual que yo, pero tampoco nos cruzaríamos.
Por fin mañana podré darle un abrazo después de todos estos años. Y, por encima de todas las cosas, tendré el placer de compartirlo con ustedes, el querido público del ciclo cárnico. Creo que se merecen mutuamente, ustedes y Ceballos.

18.8.09

El cronista de la pampa carnívora

Juan José Becerra y nosotros tenemos algo en común. La carne. La carne argentina. En 2008 Arty Latino le editó Vaca: un viaje a la pampa carnívora, primer libro sobre la historia de la vaca escrito en el país. CARNE VIVA, CARNE CRUDA, CARNE ASADA. Tres momentos de un mismo objeto: la vaca. ¿Cómo es la peregrinación que parte de este "mamífero pasivo de dos dedos" hasta el asado como manjar criollo? ¿Dónde empieza todo? Becerra nace en Junín, “esa ciudad insular rodeada de vacas... atrapadas allí como una especie de naturaleza muerta”, y sale a conocer el lado salvaje de la cultura. Con una provocativa visión sobre El matadero de Echeverría y muchas historias no contadas construye una genealogía del asado. En este ensayo literario, como en sus afiladísimos artículos para Inrockutibles o los textos de su libro Grasa, nos regala una prosa precisa y punzante, que va y viene entre el ensayo, la investigación y la ficción. Enhorabuena. Por fin una voz que canta al rumiante que supo convertirse en alimento y emblema de la nación. Por fin una voz que clama: ¡Por favor, no gourmeticen el asado!

La invitada de la noche

Una de las costumbres en la poesía de los últimos años es una suerte de invocación a la inocencia. La apelación a un juego de palabras menos "comprometido", que permita un nivel asociativo que incluya marcas generacionales y que, a la vez, recurra a escrituras menos cerradas y encriptadas en el universo poético de lo personal. A veces eso logra suceder, pero es más frecuente que el intento se vuelva paradojal y que toda insignificancia se acogote hasta ser poetizada (asesiné a mi padre /ahora me como un yogur). Mariana Suozzo maneja con enorme solvencia el entre (tal vez la clave), echa mano de eso y puede hablar con el técnico que tarda tanto en repararle la heladera como si esperara a su propio Godot. Sus versos dan cuenta de lo ordinario y la lírica baja unas cuantas octavas para estrellarse contra los gritos de la vecina de arriba; Suozzo se mueve en un espacio que mezcla mundos y lo hace de manera sorprendente y asertiva. Su poesía va y viene en una especie de negociación que te deja una sonrisa en la cara y que también dialoga (¡al fin el intento funciona y no se vuelve estúpido!); siempre habla de otra cosa. Un verdadero deleite que de seguro abrirá el paladar del exigente público cárnico que tomará nota y querrá agenciarse Mark en el espacio, el libro que Huesos de Jibia le editó a la escritora en 2007.

17.8.09

Invitado de lujo

Quien conozca la escritura de Carlos Moreira sabe que asomarse a esa pluma es prueba de verdad. Sus poemas o relatos derrochan estilo pero están lejos de convertirse en manierismos de moda; son sofisticados y a la vez reconocibles y por tanto entrañables. A los Carne nos llena de emoción sumarlo al encuentro y sabemos que este jueves va a ser una fiesta escuchar su voz y tenerlo ahí para nosotros. Aquí, el comienzo de Viendo las estrellas, primer monólogo de El pueblo de los ratones, un hermoso Moreira que da cuenta de lo que aquí decimos y que editó Paradiso en 2008. Soy una tira de asado que viaja por los espacios infinitos como una saeta en busca de su diana. A un costado brilla el rojizo Marte. Al otro, la nebulosa perla de Venus. Frente a mí, Saturno, hacia donde me encamino con mi carnaza y mis blancos huesitos. No floto, nado. Me sumerjo, doy grandes brazadas como un pájaro de enorme y emplumada envergadura. Hacia delante siempre, sin el pesado lastre de la personalidad. Como un flechazo que se llevara la carne consigo, en lugar de clavarse inmóvil sobre un pecho sangriento...

9.8.09

¡Carne Argentina trae la Primavera!

Queridas terneritas: Carne Argentina insiste en invitar a su parrilla de la mejor achura. Este jueves 20 nos acompañarán la deliciosa Mariana Souzzo con su poesía de batón espacial, la crónica lúcida y sensible de Juan José Becerra, la sofisticación de la rara joya que trae el poeta Carlos Moreira y la hermosa visita del correntino José Gabriel Ceballos que nos llena de alegría y que viene especialmente a compartir sus cuentos sobre el río. Quedan todos cordialmente invitados, hasta entonces.
Ciclo Carne Argentina presenta
Colección primavera
Juan José Becerra/Mariana Suozzo/Carlos Moreira
...y desde Corrientes
José Gabriel Ceballos
Jueves 20 de agosto, 20.30
Bar de La Tribu [Lambaré 873]
Entrada gratis

30.7.09

Pasarela florida

En las riberas del Río de la Plata, poniéndole el pecho a la sudestada, dispuestos a hacer florecer los adoquines cueste lo que cueste, vienen a sacarle chispas a la noche de Carne Argentina: Mariana Suozzo, Carlos Moreira y Juan José Becerra. Recibámoslos a ellos también con un cálido abrazo y ¡que se venga la primavera!

Carlos Moreira (1950) Es poeta, ensayista, dramaturgo y narrador. Es pintor y albañil. Publicó hace poco un extraño libro de relatos, saludado por grandes escritores argentinos, El pueblo de los ratones (Paradiso, 2008) . Otros libros suyos son: El amor de los amigos (Bajo la luna, 2000), Madre noche (Bajo la luna, 2004) y Obligado amor (Paradiso, 2004).

Mariana Suozzo (1982). Vive en Ramos Mejía y trabaja en San Justo vendiendo repuestos para automóviles. Su primer libro de poemas se llama Mark en el espacio (Huesos de Jibia, 2007). Integró las antologías Poetas Argentinas 1961-1980 (Ediciones del Dock, 2007), Ultima Poesía Argentina (Ediciones en Danza, 2008) y Lo Humanamente Posible (El Fin de la Noche, 2008).

Juan José Becerra (1965). Fue profesor de guión cinematográfico en la UNLP. Publicó la biografía de un actor cómico argentino y las novelas Santo (Beatriz Viterbo, 1994), Atlántida (Norma, 2001) y Miles de años (Emecé, 2004). Ejerció la crítica literaria en diversos medios argentinos y del extranjero, y el periodismo deportivo en el diario Olé. Actualmente es columnista radial y escribe en Los Inrockuptibles, Gatopardo y Brando.

25.7.09

¡Ah, mi Corrientes Porá!

En el epílogo del invierno, bajando del río Uruguay, trayendo consigo el aroma del mburucuyá, del aguay-morotí y del irupé, el sapucay del tuyuyú, el siseo de la ñacaniná, los destellos del sol en las escamas del mandubí, desembarca en La Tribu el gran Ceballos. El narrador de la Corrientes profunda arrima las brasas de sus historias y aviva la primavera porteña.
El Ciclo Carne Argentina invita a su querido público a dar la bienvenida a:
José Gabriel Ceballos
y a seguir celebrando con nosotros la enorme alegría de recibir escritores de otras provincias
COLECCIÓN PRIMAVERA
Jueves 20 de Agosto de 2009
Bar La Tribu
José Gabriel Ceballos nació en 1955 y vive en Alvear (Corrientes), pequeño pueblo de 7.900 habitantes, en la frontera con el Brasil. Ha editado poesía, cuento y novela. Algunos de sus libros. El color del humo (1978), El Patrón del Chamamé (1998), Complicaciones intelectuales (2000), Relator deportivo (2006), Víspera negra (2004), Fabulario de Buenavista (2004). Publicado con obra individual en Brasil, España y Costa Rica. En revistas y antologías ha sido publicado también en México, Puerto Rico y Uruguay. Obtuvo varios premios internacionales: Ciudad de Alcalá (España), Alberto Lista (España), EDUCA (Costa Rica).

12.7.09

Bienvenida al Temporal

El invierno es la guadaña, una plaga implacable que congela las cosquillas del vientre de los enamorados, vuelve lívidas a las flores y predispone trémulos los tréboles. Sin embargo, para Carne Argentina, el invierno es una cornucopia, un festival de la abundancia, una feria de atracciones que abre de par en par sus chiringuitos y renueva los premios al mejor embocador de arandelas en el cono, a la más graciosa larguirucha en los espejos deformantes, al mejor fusilador de patitos de lata. Carne Argentina atraviesa un invierno tórrido, una secuencia imparable de felicidades, precipitaciones diversas, nieve, aguanieve, poetas millonarios que bajan por el Paraná a visitarnos a nuestra humilde siberia y escritores capitalinos que no temen aparecerse cuando arrecia la nevisca. El invierno de la Carne es un jolgorio, un calor de corazón ardiente, una fiesta. Ajústense las bufandas que ya empieza la celebración, con los modelos de la haute escritura de la mesopotamia: Concepción Bertone de Rosario y Enrique Butti de Santa Fe. Pour la elegance de la capital se avienen Naty Menstrual y Ricardo Ragendorfer. Y, como siempre, por supuesto, nuestra vaca videada por el Rusi Millán Pastori. Tengan ustedes una excelente Colección invierno.

9.7.09

Alta costura

video ///////////////////Video realizado por Rusi Millán Pastori para abrir nuestra Colección Invierno.

4.7.09

Naty Menstrual

Él es árbitro de básquet./ Él me coge mejor que nadie./ Él lo hace como hace años no lo hacen…/Él es hermoso/ Él lo sabe./Él hermoso de macho hermoso/ Él NO es hermoso de algún modelo de Pancho Dotto. /Él es hermoso de macho hermoso/El macho/El hermoso/Él me pide que lo espere con sexy-minifalda sin bombacha piel al aire y gozo/Él tiene que tomar el colectivo a Rosario a arbitrar básquet./ Él esta en el msn y lo hago poner caliente así viene a darme y darme./Él darme/Él lee lo que le digo./Él ya esté caliente/ Él y su pija arden/Él y su hermosa de hermosura pija pijuda pija.
[Él (ejercicio de no amor-si amante)]

3.7.09

Ricardo Ragendorfer

Según Naty Menstrual: un personaje de Roberto Arlt. Ragendorfer leyó dos crónicas que fueron publicadas originalmente en la revista Caras y Caretas, luego compiladas en Historias a pura sangre. Un recuerdo de infancia: un oscuro vecino que al Ragendorfer niño le caía mal y no sabía por qué, reencontrado años más tarde, develado como un espía nazi. Y un recuerdo de juventud: un delincuente llamado El Mago, su amigo Fabián Polosecky y una historia de aventura, misterio y melancolía.

1.7.09

Concepción Bertone

Todos dicen que va a nevar en la ciudad./Todos quieren ver en la nieve algo nuevo,/algo raro y ligero porque/no sabríamos convivir con eso. El rostro/del otro es nuestro rostro y el hielo de la nieve/lo refleja. Pero nunca cayó. Sólo piedras/de hielo y algo de la tempestad/que destruyó a los árboles. La tarde/se hizo noche y el cielo/me develó el humor de los pájaros, la tijera/ de una bandada ruidosa/buscando dónde anidar. /
Y nada/que no supiéramos –salvo volar-/nos pasa. La nieve/ cae siempre en otra parte. [Esperando la nieve]

29.6.09

Enrique Butti

Yo, en cambio,/odio las fiestas con baile, dijo,/y eso ya de joven, cuando/no dejaba de bailar una pieza./Las odio porque/nunca,/ni en la iglesia -vos sabés/que soy creyente-/ni en mis caídas depresivas/o en mis periódicos enclaustramientos/pienso tanto como durante un baile,/pienso en todo/con una lucidez/que me desconozco,/insoportable,/veo, pienso y veo,/y lo que veo y pienso/no es alegre,/aunque estemos bailando/esos sambas brasileños/que a vos te enloquecen. [Sobre los bailes]

26.6.09

El día después

Todavía sacándonos las chispas de la noche y con el corazón conmovido, les agredecemos a Concepción Bertone, Naty Menstrual, Enrique Butti y Ricardo Ragendorfer por haber encendido los fuegos de este invierno.
Pronto fotos, crónicas y todo eso.

25.6.09

Esta noche... Un Verdadero Fuego... presentamos la Colección invierno

Ciclo Carne Argentina presenta Colección Invierno Naty Menstrual/Ricardo Ragendorfer/Concepción Bertone/Enrique Butti/ Jueves 25 de junio, 20.30/Bar de La Tribu, Lambaré 873/Entrada gratis

16.6.09

Carne porteña

Para hacerle frente a este invierno hay que mezclar las brasas provincianas con las porteñas, tirar los mejores cortes a la parrilla y hacer un verdadero fogón de carne argentina. Así que el 25 también nos agasajan con su presencia Naty Menstrual y Ricardo Ragendorfer. Aquí algo acerca de ellos.

Naty Menstrual nace a fines de los noventa en el barrio de San Telmo, bajo un empedrado viejo. Con una sensibilidad y un talento desbordantes, se abrió camino en el arte por medio de la ilustración, la actuación y la escritura. Su faceta creativa encuentra también lugar a diario en el diseño de indumentaria. Ha colaborado en los suplementos Las 12 y Soy, del diario Página/12. Pertenece al equipo de redacción de El Teje, primer periódico travesti latinoamericano, producido por el Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA). Es autora de Naty Menstrual Blog. Literatura Travesti Trash, donde publica relatos, crónicas y poemas. Publicó "Continuadísimo" en la editorial Eterna Cadencia.

Ricardo Ragendorfer trabajó en las revistas El Porteño, Página/30, Noticias, Pistas, Tres Puntos, Gente y TXT. Y en los diarios Sur, Página/12 y Ámbito Financiero. Colaboró en el diario La Prensa y en las revistas First, Delitos & Castigos, El Tajo, Cerdos & Peces, Geografía Universal, Rolling Stone y Le Monde Diplomatique. Fue corresponsal de las revistas Proceso (México) y Número (Colombia). Actualmente colabora con las revistas La Mano, Hombre y Caras y Caretas. Es autor de los libros "Robo y falsificación de obras de arte en Argentina", "La Bonaerense" (junto a Carlos Dutil) y "La secta del gatillo", e "Historias a pura sangre".

15.6.09

Carne interior

Una de las grandes alegrías de la Carne es saber que la noche del 25 de junio nos van a visitar y a deleitar con su poesía que nos gusta tanto, Concepción Bertone, de Rosario, y Enrique Butti, de Santa Fe ¡y para todo el mundo! Los poetas añadirán su fuego para que la salamandra de Carne Argentina aumente el calor de todos los corazones.
Aquí sus biografías.
Enrique M. Butti es autor de novelas (‘Aiaiay‘ -Sudamericana, 1986-; ‘Indí‘ -Losada, 1998- y "El Novio" -El Cuenco de Plata, 2008), cuentos (‘Solfeo‘ -Eco, México, 1990- y ‘La daga latente. 9 cuentos casi policiales’’ -Colihue, 2006-); teatro, de varias novelas de aventuras (publicadas en Colihue) y antologías varias (en Homo Sapiens). Vive en Santa Fe y trabaja como periodista.
Los versos que siguen son un adelanto de los poemas que compartirá con nosotros el 25. ¿Que te creirás eterno/que estás perdiéndote/en el espacio del tiempo/por escucharme floriar?/¿Y qué andai esperando/deste pueta/que no ha sabido/ni consolarse/col silencioy en too’ caso tirarse/por esperar floriarse otro/que capaz quién dice/tenga musa, ton y son?
Concepción Bertone, de su puño y letra. Nací un 23 de abril entre el amanecer y el medio día, en la Maternidad Martín de Rosario. Soy la primera hija de mis padres, la primera nieta de mis abuelos maternos y paternos, por eso me llamaron con los nombres de mis dos abuelas Concepción y Carmen. Mi apellido es Aversa, que también es el nombre de una pequeña ciudad del sur de Italia, cerca de Calabria de donde vinieron mis nonos con mi papá muy niño, huyendo de los camisas negras y del dolor de la guerra. En el entorno proletario y bondadoso de mi barrio viví los días más felices y descubrí mi vocación cuando aprendí a leer y escribir, a los 4 años, jugando a la maestra con mi tía. Mi madre me llevaba a la radio LT2, los domingos, donde canté obligada por su deseo esos tangos que ella me enseñaba. Tenía una hermosa voz y quizás un futuro venturoso, pero no era ése el lugar donde quería cantar, el lugar era la intimidad del papel: la poesía que me hizo libre, y que me dio en su misterio el amor de mis amigos poetas, esa secreta Trilce generosa.
CITA Me he emboscado en antiguas cartas de amor/ pero no hay “un bosque tan santo/ que no pueda ser talado” dicen/ las manos que han despejado la tierra/ alrededor/ de los pálidos narcisos. Yo soy esa ballena/ arponeada en el Ártico de una vida anterior/ que aún cruza esta agua, terca,/ busco el armiño de otro polo, blanco/ en invierno, pardo en el verano, salvo la punta/ de su cola negra, en cualquier estación. Allí/ te aguardo. (De Citas, bajo la luna, 1993)

1.6.09

Bailando por un Sueño

La Carne Argentina se pasó estos cuatro años de ininterrumpida y sacrificada labor soñando con el minué imposible de engalanar nuestras lecturas con escritoras y escritores de las provincias. Sin embargo, y por la condena habitual de bailar con el más feo, tuvo que resignarse: nunca sobró un morlaco para tal emprendimiento. Pues bien, es hora de calzarse las zapatillas de punta para festejar el reggaeton fastuoso: ¡el Fondo Nacional de las Artes nos concedió una beca!, vamos a poder invitar a las lenguas provincianas para que vengan a contar su cuento y su tonada a nuestra tribu y por ese sueño estamos bailando en una pata. Ahorita nomás, en la presentación de la Colección Invierno, el 25 de junio, recibimos a las visitas de allende la General Paz, llenos de emoción federal y de gusto ahijuna y de ganas de compartirlo con todos ustedes: querido público, nuestro entrañable y fiel ganado. ¡¡¡Están tuitos invitados!!!

20.5.09

Crónica 2.- Lo que pasa mientras

Días después de la ya cronicada situación de los cacos y el tiro loco Javier, el cana que apareció a plomazo limpio para delicia de la dulce niñita sedienta de seguridad almagrense, (evento del que es preciso señalar que uno de nosotros quedó en la línea de fuego mientras las otr@s guarecían su femineidad en el hall de un edificio), se nos hizo la noche. Llegó la fecha de la lectura y hacia el atardecer nos apersonamos en el bar de La Tribu cargando toda una ingeniería miserable con la que armamos nuestra escena. Cada uno birla de su casa un alargador, o un triple, o esa toallita de la abuela que queda divina como mantelito para poner sobre la mesa de los libros, o la purpurina del marido travesti con que untamos la banqueta donde van a sentarse los escritores invitados. Armar las lecturas es una pesadilla, una alegría escolar que siempre está al borde de convertirse en el infierno de reclamos e histerias mutuos: antes de este proyecto todos éramos amigos, ahora nos acostumbramos a esta especie de matrimonio mixto en el que cada uno soporta la neura del otro porque se sabe terrateniente de la propia. Empezamos la tarea con cara de orto: siempre hay que cambiar los planes sobre la marcha porque al alargue que tenemos le faltan unos centímetros para llegar y ya nos gastamos los 27 australes de que disponíamos y la concha de la lora todo a último momento. Ya caídos del borde del horario queda todo listo y mandamos a la asistente a sentarse en la sillita escenográfica para probar que las luces no electrocuten a los invitados, ponemos gesto de régisseurs y le decimos ¡ay estás divina! para amortiguar su cara de susto ante la probabilidad de convertirse en una centella argentina iluminando la oscuridad de esta tribu. Bastante más tarde de la hora del convite llegan los primeros escuchantes y entremezclados llegan Teresa y Hebe y Iosi y Cristian. Ahí empezamos a relajar un poco el gesto pero ahora corremos para que las luces y el sonido, para que todo sea amable y las palabras invitadas puedan soltar su lengua propia. Es invariable: la noche para nosotros termina barriendo toda neurastenia y nos encuentra brindando, planeando novedades y no te digo que moqueando pero mucho más cerca de La banda del Golden Rockett de lo confesable.

14.5.09

Recortes de la noche

Un fragmento del capítulo 29 de la novela Opendoor, de Iosi Havilio, leído en la última noche de Carne.
[...]
Hay noches que me tiro en el pasto boca arriba y el cielo me deja tonta. Es una sensación que se prolonga por unos minutos y que después se deshace a fuerza de distracción o porque se vuelve triste. En un segundo, voy y vengo, de esa suerte de asombro en estado puro a una especie de introspección complicada. Son cosas que pasan más en el campo que en la ciudad, cosas que le pasan a la gente de la ciudad cuando está en el campo. Jaime se había ido a dormir temprano, no se sentía muy bien. Yo estaba en esto de mirar el cielo cuando apareció Eloisa de sorpresa. Me asustó un poco. Dijo que venía a buscarme para ir a dar una vuelta. Por supuesto que ni le mencioné el episodio del establo, aunque no podía sacármelo de la cabeza por nada del mundo. A pesar de la lluvia de los últimos días, había llegado un calor desubicado con mosquitos y todo. Estábamos en la galería y Eloisa trataba de convencerme de tomar prestada la pick up por un par de horas. -No se va a enterar, si nadie le cuenta no tiene por qué enterarse –dice. –Es una locura –digo yo, por decir algo. Pero no para, insiste, me irrita, se pone en adolescente caprichosa. Son las doce menos cuarto y el aire alrededor no corre, está estancado, como un nubarrón bajo, rasante, plagado de luciérnagas y grillos sincronizados en un contrapunto matemático, un segundo justo separa la chispa de unas del chirrido de los otros. No, le digo. No y dejáte de joder. Quiero hacerle entender las razones pero es imposible: –Si escucha el ruido del motor le va a dar un ataque –digo. –Dále –dice–. Vamos a divertirnos un rato y volvemos, no tiene nada de malo. Eloisa se queda en silencio, mirándome con cara de perro bueno, y sus últimas palabras rebotan en mi cabeza con dulzura. Dále: repiten sus ojos. Y esa mirada que me hipnotiza, me hace sentir un pedazo de clavo en un campo imantado, ojos furiosos, de nena perversa. Eso es, un perro bueno con ojos furiosos. Todo cambia en una fracción de segundo, esa frase tan corta y simple, Vamos a divertirnos un rato, me recorre el cuerpo como una droga potente, se trasforma en lógica pura, en deber. Es así, medio tonto, las cosas revelan su otro lado, su costado inminente. Como esta pendeja que apareció en el momento justo, esta pendeja bruta, hermosa, elemental, que sólo pienso en tocar, tocar y tocar, y sí, hay que divertirse, vamos a divertirnos un rato y volvemos. –Vamos –digo y entre las dos se nos ocurre una idea brillante para no despertar a Jaime. Hay que empujar la camioneta hasta la tranquera y ahí prendemos el motor.

11.5.09

La última noche

Aquí va una de las crónicas que Hebe Uhart nos leyó en la presentación de la Colección Otoño y que hizo bramar a la nutrida concurrencia. ¡A leer y disfrutar!

La coordinación Una vez me llamaron los de la comisión organizadora de la feria del libro para que coordinara una mesa de escritores con tema ya fijado ; Literatura urbana y rural . La invitación para coordinar venía en un papel con membrete de la “Comisión permanente para la organización de la feria del libro, del autor al lector “. Era una gran distinción pero tenía mis dudas; no sabía nada sobre ese tema, no sé coordinar y entre los escritores estaba el padre Mamerto Menapache, que habla por radio y recorre todas las provincias en su misión evangelizadora. El quiere destruir el estereotipo del cura retrógrado y anticuado, para ello copia el lenguaje de los chicos , dice “ Cristo te requiere” o “ Cuando estás en una pálida “y a veces usa el lenguaje campero ,cuentos con animales como por ejemplo el del loro que no quería compartir, y todos los cuentos son con moraleja. Arma además una ensalada con todo eso y con palabras como paranoia , identidad. Para mí es un camaleón barullero que vende un montón de libros, con una voz que tiene tufo a encierro y tapujos. Ojalá que no venga – pensé. Pero aparte, nunca pude coordinar a nadie; si dos personas que están conmigo discuten o se emperran en sus respectivas posiciones, inmediatamente invento una tercera alternativa para quedar bien con las dos : yo sé mediar, no coordinar. No soy capaz de parar a nadie, no puedo mirar el reloj para hacerle ver al otro que es tarde porque no uso reloj, y si alguien me indica algo, lo cumplo. Estábamos reunidos en una salita de la Feria del libro y había bastante gente. A mi derecha estaba sentada una escritora de mucha edad que leía un cuento larguísimo, hacía grandes silencios porque se perdía en texto, su voz era como de convaleciente o más bien como de haber vivido sola en una cueva mucho tiempo, sin hablar con nadie. Yo estaba por ofrecerme para leérselo, pero una letra que entendía ella, la hoja estaba llena de tachaduras. Por otra parte pensé: "Si le saco el papel se va a quedar más vencida de lo que está y por ahí se descompone de tristeza en la mesa redonda". El escritor que estaba a mi izquierda, un hombre con ansias de figuración, me dijo : -Cortala, decile que lo termine oralmente. Le dije suavemente que lo cuente en forma oral. Al minuto, el de la izquierda me tocó el hombro: -Cortala . Es peor hablando que leyendo. Por suerte la cortó una mujer sentada al lado de ella, que escribía cuentos camperos. Era uno de esos cuentos en que galopa el alazán, cantan las aves mañaneras y los peones toman mate en el fogón. Todo era como debía ser. En un momento ella dijo : -Porque el campo lo siente el que lo tiene y lo ha recibido de sus abuelos. La que se armó. Se levantó una señora del público , furiosa, y dijo: -¿ Usted cree que solo los terratenientes pueden querer al campo y escribir sobre él? Explíquese mejor . La miraba con cara de pegarle un tiro si no se explicaba mejor. La escritora arregló como pudo, pero ya la gente estaba agitada. No sé cómo fuimos a parar a la campaña del desierto, de ahí al reparto de tierras mal hecho durante el siglo pasado y a la matanza de los indios. Después alguien recordó que el gaucho y el indio son dos cosas distintas, y otro salió con que tenían mucha relación. Ya a esa altura yo había perdido toda intención de coordinar y los miraba como quien mira una película, hasta llegué a desear que viniera el padre Mamerto Menapache para que contara algún cuento del loro soltero o del tatú sotreta, para que unificara a toda esa gente y así yo no tenía más responsabilidad. Pensaba que nunca debí aceptar esa distinción, pero fríamente, sin echarme culpas. Desde la otra ala del público un hombre dijo: -Hasta ahora hemos hablado del campo bonaerense, pero ¿ se olvidan de las provincias? San Luis también existe. (Se levantaron tres para mostrar que eran de San Luis.) -Acá estamos los escritores de las provincias, pero la capital, ese monstruo macrocefálico se come todo. Por suerte a esa altura ya no peleaban, era como si cada uno quisiera expresar su ira, pero en solitario. Todo iba para cualquier lado cuando se levantó el escritor de la Pampa, y habló de la sequía y de que La Pampa también existe. Para calmar los ánimos se me ocurrió decir algo amistoso y halagador . Recité: “ Y La Pampa es un verde pañuelo colgado del cielo, tendido hacia el sol “ Me miró con torva mirada y con voz de dómine que se dirige al más estúpido de sus alumnos y me dijo: -Pero esa es la pampa húmeda, la pampa seca tiene el cardón. Le dije: -Claro. Claro. Y mientras él se explayaba sobre el cardón y su mitología yo recordaba una poesía obscena que conocíamos a los doce años sobre la pampa y el cardón. Desde esa vez, nunca más me llamaron de la feria del libro para coordinar, ni para nada .

29.4.09

Crónica 1.- Lo que nos pasa antes de que suceda

Toda una semana de correr porque no llegamos al jueves.Vernos todos los días, hasta el cansancio.Hacer de carpinteros, costureros y electricistas.Y por si fuera poco: ¡modelos de fotos! (El día que fuimos a hacer las fotos para el flyer quedamos en medio de un tiroteo. Pegale un tiro, Javier... le gritaba el empleado de un locutorio que acababa de ser asaltado, al vigilante de la cuadra. Desde los balcones vecinos otros arengaban a Javier para que disparase su arma. Se va por allá, Javier, dale que se escapa. Una dulce niñita de 10 años también animaba a Javier: Pegale un tiro, Javier. Criatura celestial ávida por contar en la escuela que había visto abatir a un delincuente la tarde del feriado, mientras sus tontas compañeritas perdían el tiempo viendo la repetición de Patito Feo. Javier salió del supermercado chino blandiendo su pistola y disparó a un auto que iba demasiado lejos como para que ni el mejor pistolero pudiese acertarle. Tuvo suerte, Javier, de que su bala al tun tún no terminase partiéndole el cráneo a alguno de los que andábamos por ahí esa tarde. Pero los vecinos se quedaron contentos: qué bendición tenerlo a Javier que sigue sus consejos de civiles.)Durante las reuniones de trabajo, por turnos, salir a tomar aire y contar hasta 20 para no agarrarnos del cogote. ¿No la pasábamos mejor cuando éramos simplemente amigos? ¿Vamos a ser amigos por mucho tiempo si seguimos trabajando juntos? Preguntas por el estilo nos asaltan todo el tiempo, pero no hay un Javier que les pegue un tiro.Sabemos que siempre es así los días previos a ese jueves.El mismo jueves, 3 o 4 horas antes de que el bar de La Tribu empiece a llenarse de gente, de ese espíritu hermoso y conmovedor que hay en las veladas de Carne, cada uno de nosotros bajo la ducha se hará la misma pregunta frente a azulejados diferentes: ¡¿quién carajo me manda a organizar un ciclo literario?!Y la pregunta se responderá sola cuando, no sabemos cómo ni por qué, vuelva a suceder y ¡qué felicidad ser parte del suceso!

25.4.09